Representaciones de la hidra cristiana

Representaciones de la hidra cristiana (y 3 de 3). 

Una vez descrito el aspecto que puede tomar la hidra, salvo en los capiteles historiados románicos, que va a ser muy común, debemos de aludir a que posteriormente con dificultad la encontraremos en lienzos, sino más bien en grabados complejos. Del mismo modo debemos referirnos a que no siempre los pecados son representados en la hidra, sino que existen multitud de juicios finales donde los demonios adquieren cabezas zoomorfas de los animales aludidos para atemorizar a los condenados y finalmente los animales en sí pueden identificar directamente el pecado, si por ejemplo son pisados por una determinada virtud, como ocurre en el intradós de la capilla de los arcedianos de la catedral de Baeza (obra renacentista atribuida a Andrés de Vandelvira).

Dadas todas estas circunstancias, creemos que lo más coherente es presentar una serie de imágenes donde podamos ver todo lo anteriormente comentado de una manera más didáctica. La primera obra a la que queremos aludir es un extraño grabado de Alberto Durero, muy anacrónico por vestir los hombres que habitan el infierno atuendo de época. No vamos a entrar en la complicación del grabado, simplemente vamos a hacer referencia al descenso de San Miguel con el candado para confinar la hidra donde podemos distinguir las diferentes cabezas de animal, -destacando la cabra- como el segundo pecado en importancia de Satanás (por esa razón,  el monstruo es montado por Lilit en todo su esplendor).

Batalla de los ángeles de Durero.

En el Renacimiento Martín de Vos realizó un Juicio Final para el convento de San Agustín de Sevilla (conservado en la actualidad en el museo de Bellas Artes de la ciudad) que el propio Francisco Pacheco criticaría por su sensualidad que molestaba a los célibes sacerdotes. Lo presentamos aquí, porque en su parte inferior podemos observar cómo los condenados son secuestrados por demonios con esas cabezas zoomorfas que demuestran el pecado capital por el que cada hombre ha sido condenado. Tengamos en cuenta la gran  influencia dela Divina Comediaen siglos posteriores, pues Dante explica cómo sufren los condenados en el infierno según el pecado capital por el cual han sido condenados. El infierno se convierte en un lugar fantástico donde la imaginación del pintor no tiene límites, recordemos que en el gótico la representación de este lugar es llevada a sus máximas consecuencias por El Bosco.

Juicio Final de Martín de Vos.

Un curioso ejemplo es el grabado de Rafael Sadeler I, donde se puede observar una precipitación del comienzo de los tiempos en la cual San Miguel expulsa con su espada sagrada del cielo a Lucifer que está caracterizado mediante la cabeza de cabra por pecado de lujuria (habría que especificar que en un principio se considera al demonio tanto portador de la lujuria como de la soberbia, posteriormente los tratados se centrarán en el segundo vicio). En los demás ángeles caídos podemos observar pavos reales o sapos monstruosos.

Rafael Sadeler I, San Miguel precipitando a Luzbel.

Jost Amman realizó un grabado en el cual podemos ver a la mujer vestida de sol (en cierto modola Inmaculada Concepción) presentándose como eterna en el sentido que desde ella surge el Hijo (en forma de Niño Jesús o simplemente de niño nacido y desnudo sin pecado original) que vuela hacia el Padre como símbolo de la omnisciencia de Dios que, antes de crear a los ángeles libres y con voluntad para que fueran seres perfectos, tenía ya en su mente la figura eterna de María, la elegida para salvar a la humanidad de sus propios pecados (es un tema muy complejo, en realidad un dogma de fe para el catolicismo definido por Pío IX). Esta Virgen alada, coronada de estrellas (“Regina Coeli”), posada sobre la media luna y resplandeciente como el sol desde una apertura celestial se enfrenta a la hidra representada con las siete cabezas coronadas con corona ducal, lo que viene a entenderse como los siete duques del mal (los siete pecados) que lanzan de manera agresiva su fuego contra una Virgen con un aura profiláctica donde no puede penetrar; a su vez, la hidra recibe la lanza de San Miguel en una dimensión evidentemente terrenal.

Escena del Apocalipsis de Jost Amman.

Por último queremos mostrar un grabado de Hendrik Goltzius con una iconografía muy especial: Cristo triunfante aparece como hortelano del mundo quitando la mala hierba, podemos observar cómo arroja de su cesta todos los pecados convertidos en cerdos, serpientes, lirones, pavos reales,… En un segundo plano alcanzamos a ver  el triunfo del bien sobre el mal mediante Cristo Resucitado que, con su cruz como cetro, baña con la sangre de su costado a los hombres (figuración dela Eucaristíamediante la segunda especie, el baño o bebida de la sangre de Cristo); en otro plano nos encontramos a San Miguel encadenando al demonio  en el fuego purificador eterno del que nunca saldrá por pecado de voluntad soberbia (pecado sólo atribuible a los seres de fuego, no a los hombres).

Grabado de Hendrik Goltzius

Conclusión.

En este artículo tan solo hemos presentado unos ligeros matices de la representación del pecado desde la hidra hasta sus animales complementarios que demuestran un mundo iconográfico e iconológico amplísimo y muy desconocido a nivel global.

La hidra no deja de ser un ser mitológico, evidentemente fantástico, sin olvidar que los griegos creían en ella. Era uno de tantos monstruos más que existía en los mitos y que sólo se circunscribía a un trabajo de Hércules, por lo que no tenía demasiada importancia.

Es evidente que el peso de la misma en la iconografía aparece cuando el cristianismo la toma por el poder de enseñanza que tenía y la convierte en ese monstruo existente en el Apocalipsis, uno de los libros más fantasiosos dela Biblia, sobre todo por ser el texto futuro de lo que ha de pasar, como se indica, un sueño de San Juan Evangelista.

En referencia a los animales por el paganismo, los textos sagrados, las metáforas, sus propios comportamientos, la antropología social o la tradición popular, han permitido que adquieran facultades innumerables y con muy diferentes lecturas iconológicas según el lugar en donde se encuentren. Éste es el caso de los pecados capitales, los animales han sido una manera de comparar lo peor del hombre con una selección de ellos que permiten comprender al ser humano que se está comportando como un perro, un oso, un pavo real, un lobo, un sapo…

Son innumerables las imágenes que podríamos haber presentado, pero las escogidas no han sido nada más que una excusa para demostrar como esa catequesis mediante el arte en su disciplina iconográfica ha existido y nos demuestra un patrimonio psicológico a veces oculto y desconocido que ha convivido y en cierto modo convive con la sociedad. Posiblemente dentro de una religión en la que no todo el mundo cree en la actualidad, pero que ha marcado una determinada forma de vida a lo largo de los siglos en seres humanos que sólo temen una cosa, el desconocimiento de lo que existe tras la muerte.

Por tanto la selección presentada no deja de ser imaginación absoluta del hombre, donde se figura lo que se supone que ocurrió al comienzo de los tiempos y que sucederá en el final de los días. En resumen no deja de ser una utilización imaginativa del arte para intentar comprender desde un determinado punto de vista la propia existencia humana.

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